Manifiesto

Somos la gente. Somos la ciudadanía de Valladolid común y decente. Somos mujeres y hombres, mayores y jóvenes, personas empleadas, trabajadoras de lo público, estudiantes, sin trabajo, pequeñas empresarias, autónomas, jubiladas, mujeres y hombres con diversidad funcional, amas de casa… Somos padres y madres. Somos los que estamos ilusionados porque podemos transformar la realidad oscura, que algunos han creado, en una mañana limpia y luminosa. Somos los que levantamos la ciudad con nuestro trabajo mucho antes de que el alcalde se haya
despertado.

Somos la gente que se ha tenido que marchar porque aquí no había futuro y la que nos hemos quedado viendo nuestras vidas cada vez peores. Somos los mayores, que en lugar de disfrutar de la vejez, ayudamos con nuestra pensión a nuestras hijas y nietos. Somos aquellos que, incluso trabajando, no llegamos a fin de mes, los que hemos dicho basta a los desahucios y al robo de los bancos, los que hemos alzado la voz contra la privatización de la sanidad y la educación, los que salimos a la plaza a exigir una democracia mejor. Somos las vallisoletanas y vallisoletanos.

Somos los que sufrimos las subidas criminales del agua, la luz, el gas, los que pasamos frío en casa porque las eléctricas sólo miran por su bolsillo. Somos los que nos vemos obligados a depender de otra persona y nos recortan nuestra dignidad y nuestra ayuda.

Somos la gente de Valladolid, inteligente, capaz, responsable e ilusionada, que siempre hemos cumplido nuestra palabra, nuestra parte del contrato, a pesar de que unos pocos rompían su compromiso con nosotros.

Sabemos que la democracia es cumplir con la justicia, y no construirse áticos ilegales. Es ayudar a los que menos tienen, que no haya ni un vecino que pase hambre o frío o tenga que pedir. Es
apoyar el desarrollo de una vida independiente de las personas con diversidad funcional de nuestro entorno. Sabemos que la democracia es tener una vida digna, y no cerrar escuelas o insultar a las mujeres. La democracia es defender a los que van a ser expulsados de su casa. La democracia es reconocer los problemas de los demás, que son los nuestros, y luchar por resolverlos.

Por eso, la gente hemos dado un paso adelante, obligados a revertir el ataque que sufrimos y hacer una política en favor de la ciudadanía. Creemos que las instituciones son una herramienta para que todas las personas tengamos una vida digna y no un cortijo donde enriquecerse. Creemos que la democracia es tener unos servicios públicos que atiendan a la gente y cubran sus necesidades, es tener un trabajo en condiciones humanas, poder tener una casa y una familia; la democracia es no verse obligado a abandonar nuestro país porque nos han robado el presente, es poder disfrutar de una ciudad respirable, de una educación y una cultura accesibles y de la mejor calidad.

Los que pensamos que la prioridad deben ser los ciudadanos y ciudadanas, sabemos que el momento de emergencia nos obliga a ser responsables y por ello tenemos que poner el foco urgente y primeramente en rescatar a las personas. Proponemos, por ello, el siguiente decálogo para un programa de y para la gente:

  1. Todo plan ciudadano debe basarse en un análisis certero y real de lo que podemos hacer. No puede ser una especie de carta a los reyes magos o un rollo de papel mojado como hasta ahora hemos visto en los partidos tradicionales. La gente, conocedores de los problemas que nos acucian como la deuda generada por la incompetencia del alcalde y la no limitación temporal de los mandatos, no nos comprometemos a aquello que no se pueda realizar. Somos conscientes de los recortes que los partidos del régimen han llevado a cabo en la soberanía local.
  2. Es urgente atajar la situación de Valladolid, donde casi un 20 por ciento de su gente está en riesgo de pobreza, con un plan de rescate ciudadano que atienda las necesidades básicas y que nos devuelva la dignidad.
  3. Para ello debemos recuperar unos servicios públicos de calidad con los que nadie se quede sin agua, sin calefacción, sin luz ni sin cuidados. Se trata de unos servicios públicos que son nuestro patrimonio y nuestra garantía para poner en práctica la democracia.
  4. Es indispensable que hagamos una auditoría ciudadana de la deuda y de los bienes municipales para establecer con exactitud cómo, cuándo y dónde se ha gastado cada euro de los vallisoletanos en estos años de corrupción e incompetencia de los que nos han gobernado. Controlar de manera transparente e independiente las cuentas no es sólo un derecho de las personas sino también la condición indispensable para poder aplicar un programa ciudadano.
  5. Desarrollemos medidas contundentes de rendición de cuentas, transparencia de los cargos públicos, limitación de salarios, revocación de cargos electos, control de los gastos, limitación de mandatos y participación de todas las personas para recuperar las instituciones y la democracia, y ponerlas al servicio de las mayorías de Valladolid.
  6. Un sistema de optimización de los recursos, con el que paguen impuestos los que no lo hacen y aporten más los que más tienen, de manera que se repartan entre todas y todos, y que sean usados a favor de la gente y no en beneficio de unos pocos cada día más ricos. La base de una ciudad habitable, creativa y de sus ciudadanos es construir una comunidad donde todos podamos vivir en igualdad de condiciones.
  7. Aprovechemos nuestras capacidades económicas y culturales para que Valladolid deje de ser una ciudad de la que se van los mejores y se convierta por fin en un lugar donde quedarse. Las pequeñas empresas, los autónomos, el comercio local, en definitiva, así como el gran potencial creativo, artístico e innovador, menospreciado hasta ahora por el Ayuntamiento, tiene que ser el centro de la recuperación de nuestra identidad como ciudad. Somos vallisoletanos porque tenemos una cultura rica.
  8. Recuperemos la convivencia y la buena vecindad, la honestidad y la sencillez, la audacia y el buen hacer como espíritus esenciales de una ciudad viva y brillante. 
  9. Un gobierno de ciudadanas y ciudadanos tiene que contar con todo el mundo, hablar y escucharnos para tomar las decisiones importantes de forma compartida.
  10. Y, por último, un programa de la gente de Valladolid para Valladolid debe inscribirse en el marco más estricto de respeto a los derechos humanos, al medio ambiente y a los de los animales. En estas condiciones de extrema gravedad, sólo así podemos asegurar la supervivencia de nuestras hijas y nietos.

Los ciudadanos y ciudadanas estamos preparados porque hemos decidido asumir la responsabilidad de gobernarnos entre todos y todas. Estamos capacitados porque la democracia no es cosa de tres o cuatro amigos ni de despachos cerrados ni de mordazas, arrogancia, ni urnas cada cuatro años. La democracia es trabajar entre todas las personas por una ciudad para todo el mundo, a la altura de la gente. Por eso no vamos a ceder ni ante su miedo ni ante sus chantajes. Porque somos la decencia y la alegría.

¡Vamos a recuperar Valladolid!

¡Todos juntos y juntas, sí se puede!

Ver Firmantes

Posted in: Documentos | Tags: , , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

CERRAR